Una decepción. Muchos hablaron - o escribieron - con su
gran boca, pero luego pocos participaron en esta pequeña actividad que propuse hace ya tiempo...
Pero aún así, unos pocos participaron, y entre ellos se han jugado la camiseta. Así que hoy, después de mi primer examen de septiembre - no diré que tal salió... - comienzo a publicar los
minirelatos. De uno en uno para que los saboreéis. Y sin decir el autor. Cinco entraron a concurso, uno es mio. Espero que os gusten.
Era temprano cuando Cliford abrió su único ojo. Había sido una noche loca y tenía una resaca brutal. A duras penas pudo llegar al baño para echar esa meada mañanera que sienta tan bien. Después, fue directo a la cocina para prepararse un revitalizante café.
El café sabía un poco raro, como a sangre. Pero no importaba, no estaba malo. Puso su canción favorita, Yellow submarine. Cuando volvió a entrar en la habitación, las paredes tenían un anormal color rojizo parecido que dejó cuando mató a toda aquella gente. Además, la jorobada que había en su cama estaba cubierta de sangre.
Pero no le dio importancia. Se vistió, cogió dinero para comprar el pan, las llaves de casa y salió de casa como cualquier domingo.
Cuando salió, un batallón de marines le acribilló a balazos y murió descoyuntado en un charco de sangre. Lástima, se había dejado la música encendida.

El Chico de Ayer
Es broma, no me vayas a placar...
Y queremos más relatos, queremos más relatos, al menos yo, este primero me ha gustado bastante, pero necesito leer el resto